Salo
Ella pintaba, pintaba para él
Y él escribía, escribía para ella, pensando en ella, como hacía siempre, desde el día que la conoció. Pensamientos que se acrecentaban en su ausencia, su sonrisa, su pelo, su forma de hablar, su mirada, tenía miedo de dejar de recordar, por eso lo hacía cada día.
Cuán cruel puede ser el destino que dos almas iguales no puedan recorrer el mismo camino, pero ese fue el destino que les deparó, por ahora. Más quién sabe qué habrá más allá del ahora, dos corazones destinados a estar juntos, o a tan solo recordarse por siempre, él, por supuesto lo haría, era su pasatiempo favorito, aunque doliera a veces, era mejor sentir dolor que olvidarla, y por eso escribía, escribía para ella, para no olvidarla, no olvidarla jamás